Paso el 11 y se nos viene el 18.
A tomar chicha y vino, a sentirse chileno aunque sea solo en septiembre ya que en octubre seremos gringos y disfrazaremos a los niños de fatasmitas y brujitas para que los vecinos les den dulces que le pican los dientes.
Pero en septiembre somos todos chilenos, aun con los bolsillos vacios igual hay que comerse un asado y tomarse un cacho de chicha. Encumbrar un volantín y comer empanadas.
Una semana de vacaciones es lo que le hacia falta al chileno, justo para olvidarse (aunque sea un poco de) los problemas del trabajo o de los estudios o de la vida misma.
El gobierno feliz con esto, ya que esta semana es para calmar al pueblo que hace harto rato esta demostrando su enfado, aquí en Santiago el transantiago nos tiene todavía vueltos locos.
Pero se nos viene el 18 y tenemos esa semana para disfrutar, ya sea en familia, con amigos o con lo que cada uno disfrute. Haga lo que haga disfrute por que después hay que volver a lo mismo.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
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